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martes, 13 de septiembre de 2011

La Historia del Señor de los Milagros-FIN


Así es, niños,
la fe, cura, ayuda, acompaña y hace felices a quienes la tienen. Ya conocen porque esa misma fe mueve a tanta gente que se da un tiempito todos los años para venerar la imagen del Cristo de Pachacamilla. Ahora, ya tienen algo que contar a sus hijos y los hijos de sus hijos para seguir esta cadena de amor que empezó hace tantos años.
-¡Cuando sea grande voy a ser cargador como Don Fermín, Doña Pepa!
-Muy bien, Luisito. Yo misma te voy a hacer tus almohadillas.


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La historia del Señor de los Milagros-24


Es muy importante tener presente que, así cómo los temblores no los podemos controlar, hay problemas que, a veces nos parecen muy difíciles de superar o resolver. Es en esos momentos que debemos pensar que hay alguien más grande que todo lo resuelve, hasta lo que parece imposible. Ese alguien es Dios. Y no lo duden siempre estará en esos momentos para nosotros. ¡Se los digo yo que sólo el que me esta mirando sabe de cuantos apuros me ha sacado!

La Historia del Señor de los Milagros-23


Así como estas historias, existen muchas en la Iglesia de las Nazarenas, donde se encuentra la imagen del Señor de los Milagros. Miles de fieles lo saludan todos los años y, aunque no lo crean, me contó mi comadre Cocoliche que cuando su hijo viajó a Nueva York, éste se encontraba triste porque era octubre y no podría ver la procesión. Sin embargo, mientras pensaba, se quedó sorprendido en el taxi en el que iba cuando vio pasar por las calles de Nueva York al Cristo cargado en andas. ¡Qué emoción sintió! Bajó rapidito y siguió la procesión sin creer que hasta había turrones de Doña Pepa, escapularios, velas y todo lo que ven aquí.

La Historia del Señor de los Milagros-22


MEcontaron también que en el año 1936, en la cordillera de Quiliata, María Consuelo Medina, una niña de ocho años, estaba a caballo con su padre. De pronto, el caballo se espantó y comenzó a correr despavorido. María, con el impulso se quedó cabeza abajo atorada de los estribos. El camino era rocoso y el caballo se sacudía en su intento de quitarse el peso de la niña.
El padre fue a detener al animal, pero éste aceleró el paso. Ya había corrido como trescientos metros cuando el padre encontró a la niña en la tierra. Conmocionado, se acercó a auxiliarla, sin embargo, grande fue su sorpresa cuando vio que su hija le sonreía y sin ningún daño. Al acercarse más, la hija sacó una imagen del Señor de los Milagros que tenía colgada de su cuello.
¡Era otro milagro!

La historia del Señor de los Milagros-21


Existen muchísimos hechos milagrosos atribuidos al Señor de los Milagros. Éste que les voy a relatar me lo contó mi abuelita. Ocurrió en el año 1920, cuando ella se dedicaba en esta misma esquina a vender turrón mientras su hermano Pascual vendía picarones.
Ellos conocían a una joven humilde llamada Rosa Angélica Castro. La pobre, no podía mover las piernas debido a una operación que la realizaron.
Al llegar el mes de octubre, Rosa Angélica y su madre decidieron esperar al Señor de los Milagros para rezarle y pedirle por la mejoría de sus piernas. Cuando la imagen ya estaba cerca, de un momento a otro, Rosa empezó a sentir una fuerza lo suficientemente grande como para andar. Lo intentó y lo logró. Mi abuelita Carmencita me dijo que Rosa siguió andando hasta llegar a la imagen y agradecerle a Cristo por el milagro concedido.

La historia del Señor de los Milagros-20



Entre rezos y plegarias nació la primera procesión del Señor de los Milagros, que con las paradas en algunas calles, el olor a incienso, el humo de los cirios y el gran fervor religioso, se celebra en el mes de octubre. Actualmente, las andas, (así se llama al tablero sostenido por dos varas largas de madera que sostiene la imagen del Señor de los Milagros por un lado y la de la Virgen María por el otro.)
Al pie de las imágenes se encuentran candelabros y jardineras de plata donde los creyentes hacen sus ofrendas, ya sea de flores o velas. El peso total de las andas es de catorce quintales, aproximadamente cuatrocientos cincuenta kilos de plata. Si lo sabrá el viejo Fermín, quien la cargaba todos los años con la cuadrilla desde que fueron bendecidas el cinco de octubre de 1922. ¡Válgame Dios! Hasta almohadillas usaban porque se les ampollaban los hombros.

La historia del Señor de los Milagros-19



De esa ManerA, nació el culto al Cristo de Pachacamilla, que con el paso del tiempo, fue llamado Señor de los Milagros. Esta imagen soportó por muchos años fuertes terremotos, como el de 1687, el cual se produjo a las cuatro de la mañana en Lima. Los muros y techos caían y los edificios que quedaron en pie, cayeron con un segundo terremoto a las seis de la mañana.
La gente rezaba al Cristo de Pachacamilla (Señor de los Milagros) para que cesen estos movimientos telúricos. Así fue que el capitán, Don Sebastián de Antuñano, creó una réplica de la imagen y, junto con muchos devotos, recorrió las calles de Lima.

La historia del Señor de los Milagros-18


La comitiva regresó y comentó lo sucedido al Virrey, quien fue personalmente a verla. Al observar la imagen, quedó maravillado y decidió no borrarla. Se propuso darle su protección y puso como mayordomo de la capilla del Santo Cristo a Juan Quesada y Zárate.

La historia del Señor de los Milagros-17


El oficial
que reemplazó al pintor en esta tarea no pudo tampoco borrarla. Buscaron entonces a otro que pudiera lograr este cometido, ofreciendo muy buena paga por la labor, llegando a encontrar a un hombre que se ofreció a hacerlo. Sin embargo, cuando éste subió por la escalera para intentar borrar la imagen, no pudo. Bajó de la escalera exclamando: “No se puede borrar al Cristo de la imagen. Cuando quise borrarlo, se le avivaron los colores.
¡No podemos borrarla!” Ya se pueden imaginar que todo esto llegó nuevamente a oídos del Virrey.


La historia del Señor de los Milagros-16


con la escalera apoyada en la imagén subió un pintor encargado de cumplir la orden, pero, no se imaginan lo que pasó. Al levantar el brazo para borrar la imagen, se desmayó.Sí, increíblemente y sin motivo alguno, cayó como un saco de papas ante todos. Nadie le dio importancia porque cuando se recuperó, volvió a subir. No obstante, al ver nuevamente la imagen, quedó paralizado, se notaba que estaba turbado por la emoción de verla. Sin perder tiempo, bajó impaciente la escalera y dijo que no tenía ni fuerzas ni ganas para borrar la imagen ante la sorpresa de la gente. En ese momento, la gente empezaba a difundir estos hechos que sucedían.

La historia del Señor de los Milagros-15


Todo esto llegó a oídos del gobernador de ese tiempo, el Conde de Lemos, quien mandó una comitiva para averiguar lo que estaba pasando y si era verdad todo ese rumorío de la gente.
Casi nos quedamos sin la sagrada imagen porque parece ser que le dieron el peor de los informes y decidió ver con sus propios ojos lo que sucedia en las noches. Con estupor certificó que era verdad todo lo que había referido el informe y que las reuniones en Pachacamilla eran una vergüenza y un pésimo ejemplo. Es por ello que tomó la decisión de borrar la imagen lo antes posible y dio la orden de que se cumpla antes que el gallo cante a la mañana siguiente. Y así se hizo, o se pensó hacer porque a la mañana siguiente....

La historia del Señor de los Milagros-14




Con eltiempo, lamentablemente, las reuniones se hicieron en la noche y fue cambiando el fervor por diversión y bailes poco decentes. Lo que empezaba con una celebración tranquila, terminaba en fiestas demasiado escandalosas. La gente se alejaba del verdadero propósito de la reunión, como decía mi mamá Tomasita.


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La historia del Señor de los Milagros-13


poco a poco y sin razón alguna, el tumor fue reduciéndose hasta que desapareció por completo. Antonio de León no cabía en sí de contento y explicó el milagro a todos los que lo conocían. La gente poco a poco le empezó a rendir cada vez más y más homenaje al Cristo de Pachacamilla y venían de todos los pueblos a celebrar al Cristo milagroso.


La historia del Señor de los Milagros-12


pasado un tiempo, Antonio de León se empezó a sentir muy mal. Le diagnosticaron un tumor maligno y estuvo varios años sufriendo por dicha enfermedad. Tomaba muchas medicinas, pero nada le ayudaba a combatir esa terrible dolencia. Sin embargo, su fe era inquebrantable y rezaba fervorosamente al Cristo de Pachacamilla pidiéndole que lo curase.

La historia del Señor de los Milagros-11


los fieles se acercaron nuevamente a la imagen para rezar al Cristo de Pachacamilla. Le dejaban flores y velitas que iluminaban largas horas.


La historia del Señor de los Milagros-10


con mucho esmero, limpió el lugar y construyó un poyo o peana de adobes para que fuera un altar.


La historia del Señor de los Milagros-9




Durante los momentos de penurias la gente iba a rogar a la imagen del Señor para que les ayudara. Pasado un tiempo, cuando vino la calma, la gente fue dejando olvidado este lugar y la imagen.
Hasta que un día, un buen hombre llamado Antonio de León, encontró la imagen sobre un montón de escombros, con un cobertizo de hojas de plátano y pedazos de sebo de velas.
Sírvanse, niños, un pedazo de turrón mientras les sigo contando. A ti te tocó la estrellita, Rosita, puedes pedir un deseo. A ti el caracolito, Luisito, adentro hay un papelito. Léelo, tiene un mensaje adentro. Bueno, les sigo contando...

La historia del Señor de los Milagros-8


El 13 de Noviembre de 1655, toda Lima se estremeció por un fuerte terremoto. Las paredes más fuertes cayeron y varias iglesias fueron destruidas. No obstante, lo que llamó más la atención y fue el origen del culto al Señor de los Milagros, es que esta pared con la imagen de Cristo, quedó intacta. La gente al
presenciar semejante portento decía: ¡es un milagro!


La historia del Señor de los Milagros-7


por el año 1650, los negros esclavos se reunían en Pachacamilla para hacer las reuniones de las llamadas cofradías. Cuentan que uno de estos negritos, pintó en un muro de adobe, la imagen del Cristo Redentor, la cual, increíblemente, hasta hoy, está bien conservada, a pesar de haber
sido expuesta por muchos años al sol,
la lluvia y a los temblores.


La historia del Señor de los Milagros-6


Lima, en esa época, era muy pequeña. Tenía una Plaza Mayor y calles que llegaban hasta el Convento de La Merced. Asimismo, había en ese tiempo muchas huertas y sembríos.